Ante las cuarentenas prolongadas para los adultos mayores en los países que presentan numerosos casos de Covid-19, una de las alternativas para comunicarse, informarse, ejercitarse e incluso alimentarse desde casa, proviene de un dispositivo móvil al que no todos los mayores tienen acceso.

A partir de los 55 años hay un descenso en los porcentajes de personas que utilizan internet. Según el informe “Un perfil de las personas mayores en España 2020”, se percibe una brecha digital entre los mayores y el resto de la población. Sin embargo, la brecha se reduce rápidamente en los últimos años, especialmente por a la llegada a estas edades de personas que ya utilizaban internet previamente, más que a una alfabetización digital de los ya mayores.

Entre las personas de 65-74 años, en España, los hombres emplean el ordenador y acceden a internet en mayor medida que las mujeres. En 2008, siete mayores de cada 100 utilizaban internet; en 2019, esta cifra alcanza los 64; este aumento ha sido mayor en las mujeres.

En 2018, según el TGI de Kantar Ibope Media, el consumo de Internet en lo adultos mayores en Colombia, presentó un leve incremento del 16.5% con relación al año anterior y un 26.4% confiaba en esa herramienta para mantenerse informado.

Esta pandemia ha puesto de manifiesto que ya sea en las patologías crónicas como en las infecto contagiosas, dice la gerontóloga Paula Forttes, “son las personas mayores quienes lo pasan peor, con lo que ya no hay excusa para que la salud geriátrica no sea abordada con profundidad en sus contenidos éticos y filosóficos como en la praxis, la experiencia de lo ocurrido y que está aconteciendo dejará mucha reflexión respecto de cómo hacer las cosas, en lo sanitario y en lo social que por lo demás siempre van unidos”.

Ante la pandemia, la gerontóloga Paula Forttes pronosticó que hay que replantearse desde las experiencias positivas y negativas los derechos que tendrán que modificarse hacía el futuro, de los adultos mayores.

“Nos ha faltado distinguir el tremendo potencial de las personas mayores respecto de la adaptación a escenarios tan hostiles, ha quedado de manifiesto que la brecha tecnológica del sector de mayores se ha transformado en un impedimento y me parece que más que reconocerla hay que empezar a intervenir para una mayor cercanía, uso y frecuencia”, puntualizó Forttes en una entrevista con The Vacof Post.

Según Forttes, el papel de la gerontología toma fuerza durante esta época de virus y de confinamiento pues debe plantear las preguntas que generen cambios positivos para la sociedad, que incluye la calidad de vida de los mayores y los efectos que producirá a largo plazo el encierro, lo anterior, para movilizar políticas públicas, servicios y soportes a esta población.

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