En época de confinamiento, tener una rutina se hace casi que una obligación para evitar el estrés o la depresión. Para quienes llevaban una vida productiva activa, el aislamiento decretado se puede traducir en dificultades para conciliar el sueño, insomnio prolongado o problemas para concentrarse, pero ¿qué sucede con los adultos mayores que viven en un hogar geriátrico?

La población mayor de 70 años, en Colombia, continuará en aislamiento preventivo obligatorio hasta el 30 de mayo, aunque para el resto de la población esta medida también se está extendiendo, con la apertura gradual de sectores de la economía como el de la construcción o la manufactura.

Esta disposición parece no inquietar a quienes viven en un hogar geriátrico desde hace un tiempo: tienen ocupaciones diarias, hobbies, rutinas saludables, horarios de alimentación y un cuidado permanente.

En casa, contamos con un ambiente que reconocemos como nuestro, incluso con los cotidianos muebles que vemos a diario; a pesar de ello, no podemos abrazar a un ser querido, no podemos salir sin miedo, la soledad agobia y el encierro estresa; de forma similar, los adultos mayores que han dejado toda su vida atrás para mudarse a un hogar, han tenido que adaptarse.

Judith dejó todo lo que conocía como una vida normal hace dos años. A sus 84 años reconoce que el cambio fue difícil porque además, con siete hijos, no esperaba mudarse a un hogar. En contraste, habla del proceso de su adaptación y de los pocos cambios que hay con la cuarentena nacional y una pandemia fuera.

Aunque tiene momentos de tristeza, como cualquier ser humano, no existen los trastornos por el encierro. Judith explica que el secreto de esos hogares es el mantenerlos ocupados todo el día. De esta forma tejen, hacen obras de arte que exponen en una galería de vez en cuando, hablan mucho y tienen bastantes amigos. Además, recalca que nunca más tuvo que preocuparse por olvidar tomar sus medicamentos pues en su hogar tienen organizados sus horarios.

Es momento de aprender de nuestros mayores la paciencia para afrontar la soledad. La fortaleza que ellos han tenido cuando son llevados en el momento menos esperado a un hogar geriátrico. Estamos hoy ante un panorama desconocido, tal y como se han sentido al llegar a un lugar completamente nuevo a una edad ya avanzada, lejos de todo lo que conocían y daban por hecho.

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