En época de coronavirus recomiendan, por salud mental de los adultos mayores, que sus familiares hagan videollamadas y estén en contacto de forma permanente.

Según la Organización Mundial de la Salud, el crecimiento de la población adulta mayor trae consigo inevitablemente un aumento de enfermedades como las demencias y la depresión, siendo considerada esta última el principal problema de salud mental que enfrentará el mundo del futuro.

Sin embargo, los mayores de 65 años se enfrentan a ser abandonados por sus familiares, bien sea por falta de recursos para sostenerlos o de tiempo. Judith Muñoz, de 84 años por ejemplo, dice que aunque le dio muy duro el cambio al llegar a un hogar geriátrico, hoy en día lo agradece, esto porque “siempre están ocupados”, incluso más de lo que estaba antes cuando vivía con sus familiares.

“No somos como la gente piensa, que unos cuchitos, somos gente normal, entonces nos gusta el baile y los chistes. Me dio muy duro cuando me trajeron para acá, me tocó como dicen ‘comer callada mijita’, pero uno es un animal de costumbres, esto es muy bonito”.

Hoy en día todavía es considerado un tabú que un adulto mayor o familiar vaya a un hogar especial como en el que vive hoy Judith, incluso, es mal visto que las familias tomen estas decisiones, aunque no lo sea el no visitar a los seres queridos o llamar al menos una vez a la semana al ‘abuelito’. Entonces dejar de ‘compartir’ el tiempo a través de una llamada o visita, se vuelve más aceptable que saber que nuestro ‘ser amado’ está lejos.

Judith relata que como todo ser humano, tiene sus ratos tristes, de angustia o de amargura y que además, no le gusta la soledad y no puede estar sola. Para matar ese tiempo cuenta entre risas que baila (su actividad favorita de joven), teje, borda y dibuja (su pasión), incluso en el hogar en el que vive han realizado galerías de arte porque el talento permanece.

Al recordar su pasado lo hace con mucha alegría, entre chistes bien contados y fragmentos de relatos de travesuras. Las memorias que tiene de sus padres están llenas de cariño, al igual que tiene presente a su gran amor. Judith puede asegurar que ella se atrevió a vivir lo que muchos no pudieron en esa época: viajó por toda Sur América, le ganó a la llegada del televisor a Colombia porque en Perú llegó primero y ella estuvo en ese momento de la historia y bailó cuanto quiso.

Sí, Judith se considera una viajera, pero su recuerdo más atesorado es cuando volvió de Paraguay. Su alegría de llegar a Colombia lo narra con un cuidado especial y como un recuerdo inolvidable que la marcó.

 “Recordar historias, perdonar y consolar”, recomiendan a los familiares que viven con adultos mayores, para cuidar su salud mental. También facilitar ejercicios de agudeza mental como leer, sudokus, dominó, ajedrez, sopa de letras, así como leer junto con el adulto mayor un libro.

Este periodo que ha generado una pandemia global, es la oportunidad de reconectarse con aquellos que nos vieron crecer con ternura y recuperar memorias valiosas si aún se tiene el privilegio de ello.

“Hay que seguir adelante”, repite Judith a menudo en sus historias, que es hacia donde debemos dirigirnos como seres humanos hoy.

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Un pensamiento en “Llama a tus abuelos

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